Dia de la Mujer
💜DIA DE LA MUJER 👩
Gemini ha dicho
Lo que veo cuando te miro este 8 de marzo
A veces, como hombres, caemos en el error de pensar que el 8 de marzo es un dÃa para "festejarlas", como si fuera un cumpleaños o un aniversario más. Nos apresuramos a comprar flores, a escribir mensajes bonitos en redes sociales o a soltar ese discurso de "qué harÃamos sin ustedes". Pero hoy, al sentarme a escribirte esto, me doy cuenta de que esas frases se quedan cortas. Se quedan en la superficie de lo que realmente significa ser mujer en este mundo y, sobre todo, de lo que significa para mà ser testigo de tu vida.
Hoy no quiero felicitarte por el simple hecho de haber nacido mujer. Quiero reconocer lo que haces con esa realidad cada dÃa. Quiero hablarte de lo que veo cuando te miro, no solo como la mujer que eres, sino como la persona que tiene que navegar un mar que, aceptémoslo, está mucho más picado para ti que para mÃ.
Si soy honesto, me doy cuenta de que muchas veces he dado por sentadas cosas que para ti son una batalla silenciosa. Veo la carga mental que llevas, esa lista interminable de pendientes que nunca se apaga en tu cabeza: el trabajo, la casa, el cuidado de los que quieres, el detalle que a todos se nos pasa pero que tu siempre recuerdas. Es una gestión invisible que la sociedad te ha empujado a aceptar como "natural", cuando en realidad es un esfuerzo titánico que rara vez te agradecemos como se debe.
Me detengo a pensar en cuántas veces habrás tenido que moderar tu tono en una reunión para no parecer "agresiva", mientras que a mà se me aplaude por ser "firme". Pienso en las veces que habrás sentido que tienes que demostrar el doble de capacidad para recibir la mitad del reconocimiento. Y me duele reconocer que, a veces, el mundo te exige ser perfecta para ser considerada "suficiente".
A veces los hombres idealizamos la valentÃa como un acto heroico y explosivo. Pero viéndote a ti, aprendo que la valentÃa más real es la que se ejerce todos los dÃas.
Es valiente salir a la calle con la cabeza alta a pesar de los comentarios que no pediste. Es valiente decidir sobre tu propio cuerpo y tus propios sueños en un entorno que siempre tiene una opinión sobre lo que deberÃas hacer. Es valiente poner lÃmites, decir "no" y reclamar tu espacio sin pedir perdón por existir.
Este 8 de marzo, te miro y admiro esa resiliencia. No esa resiliencia romántica que nos gusta inventar para no sentirnos culpables de lo que sufres, sino la resiliencia pura: esa capacidad de transformar el cansancio en fuerza y la injusticia en un motor para seguir adelante. Me asombra cómo lográs mantener la ternura en un mundo que a menudo es hostil, y cómo tu voz, aunque a veces intenten apagarla, suena cada vez más clara.
Hablarte de hombre a mujer en este dÃa también me obliga a mirarme al espejo. No puedo simplemente decirte "te apoyo" y seguir como si nada. Reconozco que yo también soy parte del sistema que hoy sales a cuestionar. Reconozco que me beneficio de privilegios que a veces ni siquiera noto: el privilegio de no tener que cuidar mi ropa por miedo a lo que me digan, el de no sentir que mi carrera tiene fecha de vencimiento, el de ser escuchado sin que se cuestione mi autoridad.
Entiendo que este dÃa no se trata de mÃ, pero sà me toca a mÃ. Me toca aprender a callar para que tu voz se escuche más fuerte. Me toca revisar mis propios riesgos, esas ideas que traigo grabadas desde chico y que, sin darme cuenta, pueden lastimarte o limitarte. Ser tu aliado no es regalarte una rosa; es compartir la carga, es cuestionar a otros hombres cuando se pasan de la raya y es entender que tu lucha por la igualdad no es una amenaza contra mÃ, sino una invitación a que ambos seamos más libres.
Sé que cuando caminás este 8 de marzo, no vas sola. Llevás contigo el eco de todas las mujeres de tu familia. Veo en ti la fuerza de tu madre, la sabidurÃa de tus abuelas y esa chispa de rebeldÃa que quizás ellas no pudieron encender del todo, pero que tu hoy llevás como una antorcha.
Y también pienso en las que vienen detrás. En las niñas que te miran y ven en ti un mapa de lo que es posible. Gracias a tu insistencia, a tu negativa a conformarte, el mundo que ellas van a heredar va a ser un poquito menos estrecho. Ese es un legado que no tiene precio.
Quiero terminar estas palabras diciéndote que te veo. Te veo de verdad. No como un ideal, ni como un pedestal, sino como la mujer real que eres: con tus dudas, con tu cansancio, con tu fuego y con tus ganas de cambiar las cosas.
Mi compromiso hoy es estar a la altura de tu lucha. No adelante, queriendo guiarte, ni atrás, dejando que tu hagas todo el trabajo pesado, sino al lado. Escuchándote cuando necesites hablar, sosteniéndote cuando el mundo pese demasiado y celebrando cada uno de tus triunfos como si fueran propios, porque en realidad, cuando tu ganas un derecho o conquistas un espacio, el mundo entero se vuelve un lugar más habitable y decente para todos.
El 8 de marzo es un recordatorio de que la historia se sigue escribiendo.
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